
El amor por la Virgen de La Paz, patrona de San Miguel, de parte de todos sus hijos, fue evidente. La feligresía católica colmó un año más la catedral migueleña para venerar a su madre, la que para muchos es hacedora de milagros, para otros es quien intercede para que su hijo, Jesús, escuche sus oraciones; y para la historia, la responsable de que el volcán Chaparrastique arrojara su lava hacia una zona entonces despoblada de La Perla de Oriente, evitando que ésta fuera destruida hace casi 300 años.
Ayer, en una misa en la que estuvo el presidente de la República, Elías Antonio Saca, y en la que se conmemoraron los 316 años de la llegada de la Reina de La Paz a tierras migueleñas, cientos de católicos se congregaron para ser parte de la fiesta en la que se da gracias a la Virgen y se le venera por los milagros hechos.
En la eucaristía, a la cual también asistió el Procurador General de la República, Gregorio Sánchez Trejo, el presidente de la Asamblea Legislativa, Rubén Orellana, así como diputados de las diferentes fracciones legislativas, se rememoraron los milagros de la Santa, entre los que se mencionaron que tras su llegada a tierras salvadoreñas, diferentes tribus que estaban en guerra optaron por vivir en paz al saber de su hallazgo.
En la misa participaron el arzobispo de San Salvador Fernando Sáenz Lacalle, el Nuncio Apostólico, Luigi Pessoto, y los religiosos de la Diócesis de San Miguel.
El presidente Saca tuvo una pequeña participación de la homilía, en la que pidió a la Virgen de La Paz, traer paz al país.
La actividad se inició alrededor de las 10:15 de la mañana y finalizó a las 12:25, no sin que antes la feligresía fuera invitada a participar de la procesión de la Reina de La Paz, que recorrería, ayer por la tarde, las principales calles de San Miguel.
Noche de vigilia
Previo a la misa, los feligreses y las autoridades eclesiásticas realizaron, el jueves por la noche, el festival Mariano, en las principales calles de San Miguel, y en el que participaron más de 30 agrupaciones de música de diferentes parroquias de San Miguel y otros departamentos del país.
La actividad se inició a las 7:30 de la noche con una pequeña jornada de cánticos en el parque del cementerio, para posteriormente salir en procesión hacia la catedral migueleña.
Unas tres mil personas acompañaron a la Santa Patrona por la 4a. calle poniente-oriente durante su recorrido, en el que a lo largo de unas 20 cuadras estaban desplegados los grupos musicales que, al paso de la Reina de La Paz, ejecutaban acordes de veneración.
La procesión llegó a la catedral alrededor de las 8:30 de la noche, donde más feligreses la esperaban para cantarle, rezarle y darle gracias por los milagros. Miriam Hernández, feligrés, dijo que “es un honor y un gozo para mi estar acá, venerando a nuestra madre”.